Mitología clásica: Zeus o Júpiter

Como ya hemos mencionado, Zeus era el supremo rey del Olimpo, el señor del mundo y el padre común de los hombres y los dioses. Tanto el cielo como la tierra estaban a merced de su cetro, y desde el tallo de hierba, hasta el águila rapaz, todo dependía de una señal de su cabeza. Soberano en el empíreo, disponía como jefe del ejército de nubes y manifestaba en el cielo, radiante o borrascoso, su grandeza, ya bienhechora, ya terrible. Las noches y los días, obedecían también a sus órdenes.

Podía, a su antojo, serenar los cielos, despejar la atmósfera, disipar las nubes, hacer brillar el arco iris y, también, todo lo contrario. Se creía, pues, que manifestaba, sobre todo, su supremo poder cuando desencadenaba tempestad o las borrascas. Dios de los sombríos nubarrones, amontonaba entonces nubes opacas, desencadenaba el soplo de los huracanes destructores, soliviantaba las olas del mar y el polvo de los caminos, lanzaba sobre las cumbres las flechas del rayo y hacía retumbar desde las alturas del cielo hasta las hondonadas del valle el resonante y prolongado estrépito del trueno.

Sin embargo, Zeus era un monarca guiado por la justicia. Aunque sus designios eran arcanos e irrevocables, sus decisiones eran pensadas y tomadas con infalible sabiduría. Su providencia se extendía desde los más poderosos a los más humildes mortales. Los bienes y los males de toda la vida humana eran consecuencia de sus justos decretos. Cuando los hombres eran buenos, la tierra hostil daba trigo y cebada, los árboles se cubrían de frutos, se multiplicaban las ovejas y el mar suministraba abundante pesca. Si eran malvados, entonces el huracán con furioso diluvio devastaba sus campos, los ríos se desbordaban, el trueno y el rayo desgarraban las nubes y el funesto granizo exterminaba las cosechas.

Ahora bien, Zeus, supremo árbitro de la justicia eterna, tenía, con todo, un padre y una madre. Los poetas nos cuentan su nacimiento, no porque naciese real y verdaderamente, ya que Zeus era el eterno existente, el primero de todos los seres, el comienzo y el fin de todas las cosas, sino porque quisieron atribuirle un cuerpo y se lo imaginaron bajo la forma de un hombre muy poderoso y muy bello. Para expresar su inaprehensible naturaleza, para explicar su acción continua en el mundo, inventaron múltiples leyendas, todas calcadas en las vicisitudes de las humanas condiciones.

Así, para dar a entender que Zeus es eterno, los poetas nos dijeron que el dios del rayo era hijo de Cronos, esto es, del poder creador y destructor del Tiempo. Su madre, Rea, era un diosa que presidía también el lento curso que transforma los siglos. Rea, en la dilatada corriente de las edades, iba dando al mundo múltiples hijos, pero todos ellos, apenas depositados sobre las rodillas de su padre, eran por él devorados. El Tiempo, en efecto,lo devora todo y no cesa de destruir todo lo que acaba de crear.

Sin embargo, esta hambre de destrucción debía tener un término. De Rea, como lo predijo un oráculo, había de nacer un niño que reinaría como soberano del mundo,mantendría en su integridad el Universo y destronaría a su padre destructor. Abrumada de inmenso dolor y para evitar la devoración del nuevo niño, Rea, en cuanto lo sintió estremecerse en su seno, descendió del cielo secretamente y, cansada, se acogió a un valle profundo. Allí, oculta en lo más espeso de la maleza, dió al mundo el dios llamado Zeus. Luego, lo confió a una ninfa para que lo llevase a la gran isla de Creta y allí lo ocultase. Su padre,Cronos, no pudo adivinar el refugio en el que se ocultaba el niño, que él creyó devorar al engullir una piedra.

Cronos y Rea

Entre tanto, el joven dios crecía en inteligencia y en fuerza. Un día, jugueteando con la cabra de las Ninfas, llamada Amaltea, su nodriza la tiró contra un árbol y le rompió uno de sus hermosos cuernos. Para recompensarlas, el hijo de Cronos recogió este cuerno, le confirió virtudes maravillosas y se lo regaló a la ninfa Melisa, que había estado cuidando a la maltratada cabra. Desde entonces se llamó a este cuerno el Cuerno de la abundancia., porque bastaba un simple deseo para que se llenase de toda clase de bienes.

Siendo ya un adolescente, Zeus destronó a su padre y conquistó para siempre el dominio del mundo. Sin embargo, algunos, encadenados en el seno de la tierra, no quisieron someterse al nuevo rey del Olimpo. Zeus los soltó, pero apenas liberados estos Titanes se alzaron en guerra contra él. Para ganar el Olimpo, amontonaron montañas sobre montañas y lanzaron rocas contra Zeus. Unas, al caer sobre el mar, lo salpicaron de islas; otras, caídas en tierra, formaron collados.

Más de diez años prosiguió esta lucha; al fin, Zeus, para alcanzar la victorio, descendió a las entrañas del globo, donde se halla el tenebroso Tártaro, el cual constituía, muy debajo de los más hondos abismos del mar, una región húmeda y desolada, envuelta en noche eterna. Allí fueron encerrados los Cíclopes. Estas feroces criaturas, de talla colosal y fuerza prodigiosa, sólo tenían un ojo en medio de la frente. Allí también vivían encerrados, para custodiar a los Cíclopes, tres Gigantes con cien brazos y cincuenta cabezas cada uno. Zeus les pide ayuda a todos ellos, los cuales se enfrentaron a los Titanes sublevados.

Tártaro

Como la victoria estaba aún indecisa, Zeus apareció en un carro y descendió veloz sobre los Titanes el rayo. El trueno enviado por el rey supremo rajó las montañas y las flechas vengadoras del rayo incendiaron los bosques. Entonces, espesa humareda, ahogó y paralizó a los Titanes. Aprovechando esta oportunidad, las trescientas manos de los tres Gigantes lanzaron a la vez trescientos peñascos contra las líneas enemigas y las sepultaron bajo la lluvia de rocas. Zeus ,vencedor de sus poderosos adversarios, los precipitó en el sombrío Tártaro, y el cielo y la tierra desde entonces ya no obedecieron más que a un solo jefe.

Una vez su poder firmemente establecido, Zeus asentó como esposa a Hera en el trono de oro. Aunque Zeus no conoció a más que una sola mujer, los poetas nos lo representan muchas veces trashumante para escoger y amar a las ninfas de la tierra. Historias que iremos desarrollando en los próximos posteos.

Gracias por leer!

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