Ixión tenía arreglada su boda. Había, en estas circunstancias, prometido al padre de su esposa magníficos presentes. Aunque no cumplió con su palabra. Por ello, su suegro le reprochó su perjurio. Con el pretexto de enmendar su accionar, Ixión lo invitó a un banquete. Una vez reunido con el progenitor de su mujer, ordenó queSigue leyendo «Mitología clásica: Hera e Ixión»