En otra ocasión, Zeus, para juntarse con Leda, descendió a la cumbre del Taigeto. La noche era avanzada y reinaba un silencio absoluto. Allí, Leda, hija del rey de Etolia, dormía profundamente. Súbitamente, unas largas alas desplegadas vertieron sobre ella el perfume de ambrosía. La joven despertó sobresaltada y vio bajo su lecho un cisneSigue leyendo «Mitología clásica: Zeus y Leda»